¡Andy quiere la verdad… pero solamente la suya! Cruz reta a la JMAS; en Chihuahua la guerra de los espectaculares ya tiene favoritos

POR HORUS | LA COLUMNA

Hay videos que sirven para aclarar dudas y otros que terminan provocando todavía más preguntas. El de Andy López Beltrán pertenece, sin duda, a la segunda categoría. El hijo de Andrés Manuel López Obrador decidió salir a defender su honor, pero terminó ofreciendo una especie de homilía obradorista en la que solamente faltó que pidiera una imagen de sí mismo para colocarla junto a la de su padre.

Andy apareció con aires de revolucionario perseguido, dispuesto a combatir a los empresarios, periodistas, medios de comunicación y autoridades estadounidenses que, según su versión, forman parte de una conspiración internacional para desprestigiarlo. ¡Vaya enemigos que se consiguió el muchacho! Prácticamente el mundo entero está en su contra, mientras él, por supuesto, permanece del lado de los buenos.

Su defensa frente a los señalamientos relacionados con el huachicol fiscal terminó convertida en un catálogo de agravios contra quienes se atreven a cuestionar a la familia presidencial. Ramón Alberto Garza, Ricardo Salinas Pliego y Carlos Loret de Mola fueron colocados en la lista de los villanos, acompañados de una narrativa donde los empresarios son perversos por tener dinero, los periodistas sospechosos por investigar y las autoridades extranjeras prácticamente agentes de una conspiración universal.

Lo curioso es que, entre tanto enemigo, Andy encontró muy poco espacio para ofrecer explicaciones puntuales sobre los señalamientos que motivaron su video.

Porque una cosa es defenderse y otra muy distinta pretender que cualquier cuestionamiento constituye un ataque contra México. Esa vieja fórmula de los regímenes autoritarios donde el gobernante nunca se equivoca, sus allegados son víctimas y todo aquel que pregunta se convierte automáticamente en traidor.

La verdad, según parece, ya no necesita documentos, investigaciones ni pruebas: basta con que Andy la anuncie frente a una cámara.

Y como la modestia tampoco parece ser una de sus virtudes, aprovechó para recordar que su padre fue el mejor presidente de la historia moderna del país. ¡Qué casualidad! El hijo haciendo la defensa del padre, el padre convertido en prócer y la familia instalada en el altar de la historia.

Solamente faltó que Andy anunciara la apertura de un santuario obradorista y que los asistentes llevaran flores, incienso y aplausos.

Eso sí, invocó al pueblo, a los pobres, a la soberanía y a la revolución de las conciencias. Todo el paquete completo. Se presentó como heredero de una lucha histórica, defensor de los desprotegidos y perseguido por los poderosos. Un discurso tan cargado de épica que por momentos parecía que estaba preparando el desembarco de una revolución y no respondiendo a cuestionamientos sobre posibles vínculos con una investigación.

El problema para Andy es que el pueblo no necesita que alguien se autoproclame su representante para ejercer su derecho a preguntar. Tampoco necesita permiso de Palacio para escuchar a los periodistas o exigir que las investigaciones lleguen hasta donde tengan que llegar.

La consigna de que nadie está por encima de la ley también incluye a los hijos del expresidente. El apellido López Obrador no es patente de inmunidad ni certificado de santidad.

Y si Andy está convencido de que las acusaciones son falsas, tiene una herramienta mucho más poderosa que los discursos incendiarios: las pruebas.

Porque la verdad no se hereda con el apellido, tampoco se decreta desde un video y mucho menos se convierte en propiedad exclusiva de una familia.

En Chihuahua, Cruz quiere que prendan la cámara

Y mientras Andy López Beltrán intenta convencer al país de que todos sus críticos forman parte de una conspiración, en Chihuahua el alcalde con licencia y aspirante de Morena a la gubernatura, Cruz Pérez Cuéllar, decidió lanzar su propio reto, esta vez dirigido al director ejecutivo de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, Alberto Paredes Arroyo.

Cruz quiere que se publique íntegramente la sesión del Consejo de la JMAS del pasado 29 de octubre, junto con el acta y los documentos presentados a los consejeros. Según el morenista, la conducción de la reunión fue desaseada y cuestionó que la grabación ya no estuviera disponible en YouTube.

«Si me acusa de mentiroso, le lanzo un reto muy sencillo», planteó Pérez Cuéllar, exigiendo que los juarenses puedan revisar el material y sacar sus propias conclusiones.

La respuesta de Paredes no tardó. El funcionario calificó como falsas las declaraciones del alcalde con licencia y aseguró que no existe proyecto definido para contratar a una empresa externa que opere las plantas tratadoras, tampoco licitación en proceso, contrato asignado ni propuesta económica de 540 millones de pesos anuales.

Explicó que, desde junio pasado, cuando concluyó el contrato que durante casi dos décadas mantuvo una empresa privada, las plantas son operadas directamente por personal de la JMAS.

Según el director, analizar alternativas no significa privatizar.

Así que el asunto ya tiene dos versiones y una cámara que, si Cruz consigue su objetivo, podría convertirse en la protagonista de la controversia.

Por lo pronto, hay algo en lo que ambos deberían coincidir: cuando se trata de recursos públicos, la transparencia no debe depender de quién tiene la razón ni de quién grita más fuerte.

La guerra de los espectaculares: unos desaparecen, otros sobreviven

En la capital del estado, mientras los aspirantes comienzan a medir fuerzas rumbo al 2027, parece que alguien decidió adelantar la guerra electoral, pero en lugar de recurrir a las encuestas, los debates o las propuestas, optó por las tijeras, las rasgaduras y quién sabe qué otras herramientas.

En las últimas semanas se han denunciado daños sistemáticos contra espectaculares y lonas de Santiago de la Peña, César Jáuregui y Carlos Olson San Vicente.

Los ataques se han registrado en puntos como la Vialidad Sacramento, a la altura de Quintas Carolinas y el puente de piedra, donde algunas estructuras terminaron con la propaganda completamente destrozada. Incluso aparecieron pintas con la frase «Agua por favor».

Pero lo verdaderamente interesante es la selectividad del asunto: a menos de un metro de uno de los anuncios destruidos, la publicidad de Rafael «Rafa» Loera permanece intacta.

¡Qué milagro! En medio de semejante vendaval de vandalismo, hay espectaculares que parecen contar con protección divina.

Desde luego, todavía no hay elementos para señalar responsables, pero la coincidencia ya alimentó las sospechas de una operación dirigida contra determinados perfiles políticos.

Si se trata de vandalismo, que se investigue. Y si detrás existe una estrategia para golpear a ciertos aspirantes, sería interesante conocer quién está tan preocupado por las caras que aparecen en los anuncios.

Porque una cosa es competir por una candidatura y otra comenzar a eliminar adversarios con métodos de campaña de bajo presupuesto y mucha cobardía.

Al paso que vamos, en Chihuahua no van a necesitar debates para definir al candidato: bastará con revisar quién conserva su espectacular al terminar la semana.

SRC mueve las fichas: Santiago de la Peña toma ventaja

Y hablando de la carrera por la alcaldía de Chihuahua, la más reciente medición de Statistical Research Corporation (SRC) trae noticias interesantes para los aspirantes panistas.

De acuerdo con el estudio, el PAN encabeza las preferencias partidistas con 42.3%, frente al 37.3% de Morena. Una diferencia de cinco puntos que anticipa una contienda competida, pero que mantiene al blanquiazul en la delantera.

El PRI aparece bastante más atrás con 5.6%, seguido del PT con 3.3%. Movimiento Ciudadano registra 1.7%, mientras que el Verde alcanza 1.6%. Los indecisos representan 6.6%.

Pero donde comienza a ponerse interesante la fotografía es en la competencia interna del PAN.

Santiago de la Peña aparece en primer lugar con 38.3% de las preferencias, dejando a Manque Granados en segundo sitio con 20.9% y a Rafa Loera en tercero con 12.7%.

La diferencia entre Santiago y Manque es de 17.4 puntos, mientras que la distancia con Loera alcanza los 25.6 puntos.

Un resultado que seguramente no pasará inadvertido en los cuarteles panistas, particularmente entre quienes ya andaban repartiendo candidaturas antes de que las encuestas terminaran de hablar.

Por supuesto, todavía falta camino, negociación, acuerdos y, sobre todo, la decisión final del PAN. Pero los números de SRC colocan a Santiago en una posición bastante cómoda frente a sus competidores internos.

A Manque le corresponde apretar el paso y a Loera revisar qué está pasando con su posicionamiento. Porque una cosa es tener presencia en espectaculares y otra muy distinta convencer a los ciudadanos.

Y después de lo que está ocurriendo con las lonas en Chihuahua, quizá la mejor recomendación para todos sea cuidar sus anuncios, pero, sobre todo, cuidar sus números.

HORUS dixit.

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